Casi todas las mujeres del planeta estamos pre-programadas para ocuparnos de todos los demás antes que de nosotras mismas. Es difícil estar en todo. Los distintos roles que tenemos como hijas, hermanas, esposas, madres, profesionales, choferes, consejeras, etc., nos generan presión todos los días y nos hacen creer que no hay tiempo para nosotras.

 

Todas hemos experimentado lo que es no dormir lo suficiente durante un par de noches (o meses)… O qué tan frustradas nos sentimos cuando no tenemos siquiera 15 minutos diarios para hacer algo que nos hace felices.

 

Durante años estuve dedicando toda mi energía en el trabajo sin poner atención a mis necesidades.

 

Recuerdo que tuve una temporada de viajes muy intensa. Durante un mes estuve fuera de mi casa y sólo regresaba los fines de semana para cambiar la maleta y el domingo en la noche ya estaba de vuelta tomando un avión.

 

Cuando por fin regresé a casa de ese maratón de trabajo, me desperté el sábado en mi cama, estaba sola… Y no, no fue precisamente un fin de semana de descanso.

 

Cuando me desperté, me di cuenta de que no podía mover mi cuerpo. De un momento a otro había perdido las fuerzas… Por suerte tenía mi teléfono cerca y le llamé a una amiga para que me ayudara.

Ella llegó en su auto y como pudo me metió en él para llevarme al hospital más cercano. Cuando los médicos me examinaron no daban con la causa de mi debilidad. Nada raro resultó en los estudios de laboratorio. Y como en muchos casos en los que no dan con las causas, me recetaron antidepresivos.

 

Definitivamente yo no acepté que tuviera una depresión, por ello decidí no tomar los medicamentos. Reflexionando en mi situación, me di cuenta de que había estado tan alejada de mí, sirviendo a los demás, que mi cuerpo cayó en “paro”. Me llevó a ese estado para que le hiciera caso y me atendiera a mí misma. Para que decidiera hacer tiempo especial para mí.

 

Me dieron un par de semanas de incapacidad. Los aproveché muy bien. Me puse a hacer un poco de ejercicio, a comer saludablemente y como tenía mucho “tiempo especial”, comencé a estar más dentro de mí, a conectarme con mi Diosa y a preguntarle qué necesitaba.

 

La lección más grande que aprendí después de esta experiencia fue que nada, absolutamente nada, es más importante que yo. Y que aunque tenga mucho trabajo u ocupaciones, debo esforzarme para encontrar ese tiempo especial para mí. Porque es un tiempo sagrado que todas las mujeres necesitamos tener para estar en balance.

 

Cuando tomas tiempo para hacer algo que disfrutas te da la oportunidad de liberar la presión reprimida, generada por tus responsabilidades diarias. Darse tiempo no es un lujo, ¡es una necesidad!

 

Los estudios demuestran que cuando no te priorizas a ti misma y a tus necesidades, al menos unos minutos cada día, te muestras resentida con las personas que ocupan tu tiempo y tu espacio. Luego comienzas a desquitarte con ellos. Arremetes contra ellos y descargas tu frustración, en lugar de mantener tu habitual calma y dulzura.

 

¿Tu esposo o tus hijos han sufrido estas consecuencias?

 

Tomar un respiro te da la oportunidad de relajarte y recargar las pilas. Cuando te das tiempo especial, vuelves con una mejor capacidad para llevar a cabo tus compromisos con más claridad y sensación de placer.

 

Muchas veces estamos atendiendo nuestros deberes, pero nuestra mente está en otro tiempo. En el pasado recordando cuando disfrutábamos más la vida. O en el futuro soñando con que llegue el fin de semana, las vacaciones, la jubilación, o el negocio en casa que soñamos.

 

Vivir fuera del presente genera mucho estrés, especialmente por los sentimientos de insatisfacción que brotan. No podemos renunciar a ser madres o mandar a todos al carajo. Por ello, aceptar la situación temporal, nos ayuda a buscar formas de hacer pequeños cambios que nos devuelvan nuestra alegría y nos recarguen la energía.

 

Esto es lo que los que practican la meditación se refieren a “practicar la atención plena” o mindfulness. Esto te da el poder de controlar tus emociones y reducir tus niveles de estrés.

 

Cuando los niveles de estrés son bajos, tu perspectiva de las cosas tiende a ser más equilibrada y positiva. No estás tan enojada, eres más organizada, tienes más control y tienes más energía y enfoque.

 

Lamentablemente la sociedad premia a las personas “multitasking”. Esta característica se sobrevalora. Si estamos teniendo una conversación con una amiga, estamos pensando en que tenemos que ir al súper mercado y atender otras labores domésticas. ¡Caos!

Eso genera estrés y no te ayuda a realmente disfrutar los momentos mágicos que la vida te regala.

 

Aquí hay algunos consejos para recordarte lo importante que es hacer tiempo especial para ti:

 

1. Considera que te lo mereces.

 

Para reducir los niveles de estrés, las mujeres deben dejar de sentirse culpables por dejar los platos sucios, dejar que los niños jueguen solos durante unos minutos o dejar tu trabajo en el trabajo.

 

Entonces, el primer paso es tomar conscientemente la decisión de liberar algunos minutos durante el día para ti. Todo y todos pueden esperar.

 

“Hay que incorporar el tiempo de recarga de la batería”, dice Margaret Moore, directora del Instituto de Coaching del McLean Hospital / Harvard Medical School. “Somos muy buenas en la gestión de proyectos laborales, pero no somos tan buenas en nuestra vida personal. Trata tu vida como cualquier proyecto y cosas mágicas comenzarán a suceder …”

2. Decide cómo te gustaría invertir tu tiempo especial.

 

Algunas mujeres deciden hacer ejercicio. Otras leen un libro o hacen yoga. Hay algunas mujeres que solo quieren una taza de café y algo de silencio. Lo que te proporciona relajación y la oportunidad de liberar tus emociones negativas,  eso es lo que necesitas hacer.

 

Sin embargo, recuerda que debes tratar tu valioso tiempo especial como lo harías con cualquier otra cita. No te dejes intimidar por la culpa y te pongas a hacer tareas domésticas o hacer mandados durante tu “tiempo especial”.

 

Se necesita práctica, lo sé muy bien. Pero rápidamente descubrirás que te conviertes en una mejor persona cuando te tomas un tiempo especial para ti y ¿quién no quiere eso?

3. Practica habilidades inteligentes de administración de tiempo.

 

Ya sea que estés escaneando correos electrónicos, navegando por la red o chateando por whatsapp durante tu día, es hora de detener todo lo que desperdicia tu tiempo y no te lleva a nada importante.

 

Aprender a organizar tus responsabilidades debe ser tu principal prioridad. Esto eliminará el estrés y liberará tiempo que puedes utilizar para algo más agradable. Por ejemplo, servirte una taza de té y tomártelo con plena consciencia.

 

Incluso puedes sentarte durante el fin de semana para organizar tus actvidades y anotar todo lo que se debe lograr para esa semana y decidir lo que se tiene que ir porque no es importante. Esto significa que puede haber momentos en los que tengas que decir “no” a alguna obligación en la que no desees participar.

 

¡Se vale decir que NO, claro!

 

Si enfrentas un problema en el trabajo o en el hogar, a veces la mejor forma de encontrar una respuesta es dejar de pensar en ello por completo. Soltarlo, dejarlo ir. Cuando quitas la resistencia puedes encontrar mejores soluciones.

 

Canaliza tu energía para hacer algo creativo. Ser creativa podría ser lo que necesitas para engrasar esas ruedas que caen en la lluvia de ideas y recuperar tu enfoque. También podría ser exactamente lo que necesitas para dormir mejor.

4. Encuentra tu tiempo especial debajo de las piedras.

 

Sabemos que sólo hay 24 horas en el día. Nunca podrás cambiar eso. Sin embargo, lo que puedes hacer es liberar algo de tiempo aquí y allá para tu propio beneficio personal. Todo lo que necesitas son algunas habilidades de organización inteligentes, para recuperar el control de tu tiempo. En lugar de que el tiempo te controle a ti.

 

  • Si manejas un auto, usa este tiempo especial para escuchar música que te ponga en un esto súper positivo. Incluso puedes disfrutar del silencio o de tus propios pensamientos. Siempre y cuando pienses de manera constructiva y no auto-destructiva.

 

  • Si usas el transporte público, puedes emplear ese tiempo especial para leer un libro o escribir algunas notas o incluso meditar.

 

  • Los momentos cuando cocinas también pueden ser sagrados. Generalmente nadie quiere meterse a la cocina, entonces puedes hacer que el espacio y el momento realmente sean tuyos.

 

Reflexión final

 

Mi intención con esta publicación es inspirarte a ponerte como una prioridad y a crear esos momentos mágicos que yo llamo mi “tiempo especial”. Todos los días recibo de mis lectoras y mis alumnas la queja de que no tienen suficiente tiempo para ellas. Y mi misión es enseñarles que sí hay tiempo. El problema es que no nos ponemos como prioridad y por eso nuestro tiempo lo consagramos a todo y a todos los demás.

Aprende más de este tema de hacerte una prioridad en tu vida leyendo el artículo:

Encontrando Tiempo Para Ti – Guía para Mujeres

 

Escríbeme en los comentarios ¿Cómo manejas tu tiempo? ¿Eres la prioridad en tu vida o estás viviendo para los demás? ¿Cómo vas a crear ese “tiempo especial” para ti?

Cuando expresamos lo que nos sucede, lo hacemos consciente y se enciende la intención de hacer algo para cambiar. ¡Comparte un una amiga que esté necesitando leer esta lectura de reflexión!

 

 

 

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