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Una vez más has decidido adelgazar y esta vez tu motivación está por las nubes. ¡Yuju!

Te pones a dieta, sales a caminar, te levantas más temprano.

Todo va bien los primeros días.

Pero pronto algo pasa en tu vida y abandonas todo.

Adiós dieta, ejercicio y levantarte temprano.

Te enojas y te dices que no sirves para eso, que nunca lo vas a lograr y renuncias a seguir. Finalmente te conformas con la situación que vives ahora.

Fracasaste una vez más. Sientes que estás atrapada en un círculo vicioso que no puedes romper.

Dime una cosa, ¿te identificas con la situación?

Yo sí. Este era mi caso. Por mucho tiempo estuve atascada en ese círculo vicioso y no lograba salir de ahí.

Con el tiempo me di cuenta que estaba cometiendo muchos errores de principiante, que me tenían estancada y frustrada.

Esa era la razón por la que no podía mantener un peso adecuado y me sentía terriblemente insegura.

No quería salir a comprar ropa porque nada de lo que me gustaba se me veía bien.

Pero eso finalmente cambió. No fue de un día para otro. Primero tuve que cambiar mi mentalidad y eso rindió muchos frutos.

A continuación, voy a compartirte los errores de principiante que yo cometía, y que me impedían estar delgada y en forma

Es importante que los conozcas para que tú no caigas en mis errores.

Si pones en acción los consejos que te voy a dar harás más corta la curva de aprendizaje.

Eso te permitirá adelgazar, estar en forma y sana a largo plazo, sin tropezarte una vez más.

Este artículo está dedicado para ti, si te identificas con alguna de las siguientes situaciones:

Has intentado adelgazar probando todas las dietas conocidas y cuando sueltas la dieta recuperas el peso perdido (rebote).

Te has inscrito a un gimnasio o alguna clase de fitness y a las dos semanas has abandonado.

Te has propuesto dejar de comer alimentos de porquería y vuelves a comerlos cuando te gana la tentación.

Has intentado poner orden a tu relajo en los horarios de comida sin lograrlo.

Quieres llevar lunch al trabajo o comer de forma moderada y fallas una y otra vez.

Cada lunes te pones a dieta. Para el miércoles ya surgió una junta de trabajo o cualquier otro compromiso que hizo que te olvidaras de tus buenos hábitos de alimentación.

Ya lo sé, has intentado cambiar tus hábitos de salud varias veces sin tener resultados. 

Eso duele.

Piensas que los villanos son la falta de motivación, la desidia y la fuerza de voluntad. Pero eso no es del todo cierto.

Quiero mostrarte 8 errores que puedes estar cometiendo que te tienen estancada.

También te hablaré de la clave para salir de ahí.

Analízalos y determina qué errores estás cometiendo. Después sigue un plan para deshacerte de ellos.

Pensar que bajar de peso es cuestión sólo de fuerza de voluntad

Si piensas que la solución para bajar de peso está en matarte de hambre, seguro que necesitarás toneladas de fuerza de voluntad para lograrlo. (Y tal vez no lo logres).

Sólo tienes que echar mano de la fuerza de voluntad cuando te propones hacer algo que no te gusta o que hacerlo será un sacrificio.

Para bajar de peso no necesitas hacer una dieta súper estricta. Lo que necesitas es un MÉTODO sencillo que te ayude a construir hábitos de alimentación que disfrutes y que se vayan quedando contigo para siempre.

Con esto, no necesitarás toneladas de fuerza de voluntad. Porque estarás haciendo algo que amas y querrás hacerlo cada vez más y mejor.

Buscar la solución afuera de ti

Seguramente habrás escuchado el término “productos milagro”. Ya sabes… son todas aquellas pastillas, fajas, dietas, jugos detox, cremas, malteadas, y preparados especiales que te prometen que te van a adelgazar.

Fui clienta de esos productos durante muchos años. Tiré a la basura un montón de dinero en cosas que nunca funcionaron.

Y es que estaba buscando afuera la solución mágica que me arrancara la grasa de mi cintura. Creía que por fín había comprado esa maravilla que me daría el cuerpo que deseaba. Y cada vez me decepcionaba más del resultado.

Hasta que me di cuenta que era tonto pensar que un jugo, una maleada o una pastilla harían el trabajo por mí. En el fondo yo no confiaba en mi habilidad para construir buenos hábitos de salud.

Por eso, estaba buscando afuera cosas que derritieran la grasa.

Cuando tomé responsabilidad sobre mi cuerpo y mi salud, decidí dejar de comprar esas tonterías y ponerme a crear hábitos saludables.

Te cuento que cosas verdaderamente mágicas empezaron a suceder. Adelgacé, me puse más fuerte y mi salud se fortaleció.

Quiero evitar que sigas desperdiciando tu dinero y que recuperes tu poder de transformar tu cuerpo y tu vida.

Confía más en ti. Cuando te comprometes a hacer un cambio lo logras. Es cuestión de que te decidas a trabajar en ti desde adentro ahora mismo.

Posponer el inicio de un cambio radical

Si estás esperando el momento “perfecto” para empezar a crear un estilo de vida saludable, estás en un gran error.

¿Cuántas veces te has dicho: “El lunes empiezo, el próximo año ahora sí me pongo a dieta y me inscribo al gym”?

¿De verdad crees que lo vas a hacer?

Solamente el 12% de las personas que hacen propósitos de año nuevo los cumplen.

Para febrero la mayoría de la gente se ha olvidado de sus buenas intenciones.

No se trata de esperar que todos los semáforos de tu vida se pongan en verde para avanzar. No existe el momento perfecto para dar el primer paso.

El momento perfecto es ahora. La motivación se produce mientras vas teniendo triunfos al dar un pequeño paso cada día.

¿Cómo resuelves este error?

Una vez más. Necesitas es un MÉTODO que te ayude a dar el primer paso y que con cada logro que vas teniendo, tu motivación crezca, a tal grado que ya no quieras abandonar tus nuevos hábitos. Así es como los buenos hábitos se vuelven imparables.

Querer bajar de peso rápido e intentar muchas cosas al mismo tiempo

Muchas mujeres cuando quieren perder peso cometen el error de hacer mil cosas a la vez.

Se ponen a dieta. Se hacen masajes. Toman un batidos arranca grasa. Se inscriben al gym. Cocinan alimentos saludables. Usan una faja para sudar la grasa. Se toman la pastilla de alcachofa con su agüita caliente con limón.

Uff, son tantas cosas que de solo escribirlas ya me cansé.

Esta estrategia de hacer todo lo que se pueda, rara vez funciona a largo plazo.

Imagínate que hacer esto es como si abrieras al mismo tiempo varias ventanas y aplicaciones en tu computadora.

Llega un momento en el que la computadora se atonta y hasta se traba. Tienes que resetearla o reiniciarla para que vuelva a funcionar bien.

A tu mente le pasa lo mismo. No le gusta encargarse de tantas tareas a la vez. Tampoco le gusta el cambio. Por lo tanto, va a buscar la manera de que falles. De que te sabotees.

Si hacer un sólo cambio es complejo, imagínate haciendo decenas de cambios a la vez. Error.

Con esta estrategia te desenfocas, te distraes, se te olvida el propósito por el que iniciaste.

Eso te genera estrés y pesimismo al ver que no avanzas. Te sientes agobiada y finalmente abandonas.

Te voy compartir una parte de mi MÉTODO:

Decide empezar con un sólo hábito, el que sea más importante para ti. Trabaja en ejecutarlo diariamente hasta que lo domines. La clave está en enfocarte en una sola tarea a la vez y quitar las distracciones.

Tener metas muy grandes como primer paso

Un día decides hacer un cambio en tus hábitos de salud, pero quieres que los resultados sean rápidos y que los demás los noten.

Y te propones esto:

  • Bajar 30 kilos en 2 meses, cuando llevas años de malos hábitos.
  • Correr un maratón el próximo mes, aunque ahora no te levantas del sofá.
  • Dejar de comer pan y pastas para siempre, siendo que eres adicta a esos alimentos.
  • Nunca más tomar refrescos (sodas) y bebidas alcohólicas, cuando esto es lo único que bebes.
  • Levantarte a las 5:00 am para hacer ejercicio, aunque ahora a las 8:00 am te cuesta trabajo salir de la cama.

¿Sabes cuál será el resultado verdad?

Fracaso rotundo.

Son metas demasiado grandes para empezar. Esto es como si tuvieras la misión de llegar a la cima de una montaña, sin entrenamiento ni el equipo necesario. Seguramente no llegarás ni al primer campamento de asistencia.

Este tipo de metas te llevan derechito al fracaso.

El problema es que cuando fallas vas perdiendo confianza en ti misma. Te vas sintiendo menos capaz de lograr las cosas que te propones. Y luego ya ni lo intentas.

Esto no significa que no puedas ponerte en forma, volverte muy activa físicamente y tomar el control de tu alimentación. Pero necesitas un MÉTODO paso a paso que te ayude a crear metas inteligentes para lograr esos resultados.

Pian pianito (poco a poco) se llega a Roma.

Tienes que saber cómo establecer tus metas a largo plazo. Poner hitos y generar las tareas diarias (hábitos) que te llevarán a lograr lo que quieres.

Es más sencillo de lo que parece. Pero no será tan rápido como te gustaría. Si estás dispuesta a ser paciente para ver el resultado, el mejor camino para transformarte totalmente es crear hábitos que se queden en tu vida de forma permanente.

No tener un plan que seguir

Eres espontánea. Hoy intentas una cosa, mañana otra. Das un paso y tienes dudas qué hacer el día siguiente.

Te dejas seducir por la dieta de moda o haces lo mismo que hacen tus amigas, que igual que tú están estancadas.

Encuentras obstáculos en el camino y no estás preparada para superarlos. Eso te lleva a caminar a ciegas. No sabes cómo medir tus logros. No sabes si estás avanzando.

Después de tanto esfuerzo te pierdes, renuncias y buscas culpables.

Esto te sucede cuando no tienes un plan definido.

¿Cómo resuelves esto? Necesitas un MÉTODO que te ayude a comerte el elefante a mordidas pequeñas.

Cuando sigues un plan bien trazado es difícil sabotearte y hacer excusas. Además no necesitarás demasiada fuerza de voluntad ni mucha motivación. La clave estará en comprometerte a hacer una acción diaria (hábito) hasta que la domines y se vuelva un hábito imparable.

Elegir el camino equivocado

La publicidad nos ha hecho creer que la única forma de estar delgadas es ponernos a dieta y prohibirnos todo lo que nos gusta comer.

Como si cerrar la boca fuera una solución que se pueda prolongar en el tiempo. Tú sabes que es horrible estar hambrienta. Te sientes miserable.

Cuando estás a dieta todo lo que te prohiben se te antoja más. No es verdad que no tengas fuerza de voluntad para resistirte a las tentaciones.

Lo que sucede es que tu cuerpo te está protegiendo de una pérdida brusca de peso que podría afectar tu salud. Por eso libera algunas hormonas que se encargan de hacer que tengas hambre mientras haces dieta.

Ojalá pudieras entender que tu cuerpo no es tu enemigo. Cada cosa que hace es para protegerte y mantener tu equilibrio.

Cuando entiendes que tu cuerpo es tu aliado sientes una profunda gratitud por él. A pesar de todos los abusos y maltratos, siempre está ahí al pie del cañón. Incansable y fiel.

¿No es tiempo de elegir un camino diferente a las dietas de hambre?

Crear hábitos saludables fuertes e imparables es la única solución. Cuanto antes comiences, más pronto empezarás a ver los frutos de tu esfuerzo y la dedicación a tu cuerpo.

No invertir en educarte y confiar en el “gurú” del momento

Seguro te ha pasado que sigues a un montón de gurús en las redes sociales. Un día ves en instagram una receta para derretir la grasa y al otro día en facebook otro gurú te dice que es lo peor que puedes hacer.

Qué confusión. ¿A quién hacerle caso?

Querida amiga, la respuesta acertada no la tiene nadie que no seas tú porque lo que es medicina para alguien, puede ser veneno para otra persona.

La clave para tomar buenas decisiones que te beneficien está en educarte. Con información suelta y gratuita que anda en internet no puedes lograrlo.

Además, si no inviertes en un curso o en un programa de salud nunca te vas a comprometer a seguirlo.

¿Has sabido de alguien que descarga PDFs o películas piratas de internet y nunca las ve?

Este fenómeno sucede porque no te costó nada obtener ese bien. Por lo mismo no lo valoras y no te comprometes a hacer que funcione.

Buscar información gratis hace que pierdas el tiempo y te desenfoques de tu objetivo. Te recomiendo que elijas a un solo mentor y que te comprometas a seguir su MÉTODO.

Invierte tanto (tiempo y dinero) como puedas para hacer una transformación interior que se note en tu exterior. Invierte en ti primero, siempre.

La solución para transformarte está en crear hábitos imparables

Para terminar quiero decirte que si no resuelves el problema de raíz, seguirás dando vueltas en círculo. Para tomar el control de tu peso empieza siendo más consciente de tus decisiones diarias. Actúa con base en lo que te conviene y no en lo que te gustaría.

La solución está en reemplazar cuanto antes tus malos hábitos de alimentación. También la solución está en crear hábitos positivos que te ayuden a desarrollar un estilo de vida saludable.

Todos esos pequeños, pero fuertes hábitos te apoyarán a estar delgada y sana para el resto de tu vida.

Para tu bien,

Diana Alva A.

Health Coach

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