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Vamos a hablar de cómo quitar el hambre emocional. Es un tema muy importante para las mujeres. Casi todas comemos por emociones, aunque ni siquiera nos demos cuenta. 

Una clienta me contó que durante la pandemia sus hábitos de alimentación se fueron al traste. Y no es para menos, hacer trabajo desde casa, cuidar niños y atender la casa, resulta muy estresamte.

Cuando yo era ejecutiva también estaba muy estresada. En las tardes me entraba una sensación de ansiedad descontrolada por comer algo dulce y salado.

Solía ir a la máquina de golosinas a comprar cazares y chocorroles. Me los comía desesperadamente y después me sentía culpable y me maltrataba emocionalmente diciéndome: «Por eso estás gorda, no sabes controlarte, no tienes remedio».

Cuando comencé a estudiar la relación que tienen las emociones con la forma en la que comemos, aprendí que no era falta de voluntad.

La verdad era que mi cuerpo me estaba reclamando algo que no le estaba dando: relajación, diversión y tiempo para mí.

En este artículo voy a contarte qué es el hambre emocional y cómo puedes reconocerla.

Pero lo más importante que vas a aprender aquí es cómo quitar el hambre emocional. Porque cuando comemos por cuestiones emocionales, luego nos gana la culpa y la vergüenza…

Empecemos por entender que hay dos tipos de hambre:

 

Hambre  verdadera y hambre emocional

Hambre verdadera:

El hambre verdadera es física, se presenta poco a poco y te avisa cuando tu cuerpo necesita combustible para funcionar.

Las señales cuando tienes hambre verdadera son movimientos intestinales, decaimiento, somnolencia y falta de concentración.

Hambre emocional:

En cambio, el hambre emocional se presenta súbitamente como respuesta a un estímulo visual, olfativo o a un pensamiento.

Se caracteriza por que tienes ansiedad por comer. Generalmente comemos de manera descontrolada y después del atracón de comida nos sentimos culpables y deprimidas por no saber controlarnos.

Este círculo vicioso se alimenta de: ansiedad-atracón-aumento de peso-culpa-ansiedad.  

Otra de las consecuencias negativas de comer por hambre emocional es que nuestro razonamiento se apaga.

Eso hace que comamos lo que esté al alcance, sin importar sus propiedades nutricionales ni sus calorías.

Generalmente lo hacemos para compensar emociones como tristeza, aburrimiento, decepciones, angustias o estrés.

Es un verdadero reto dejar de usar la comida para satisfacer carencias. El alimento nos reconforta, nos hace sentir placer y nos relaja.

Pero necesitamos comenzar a trabajar en quitar el hambre emocional porque no existen en el mundo suficientes galletas o chocolates para cubrir las necesidades emocionales y sentirte plena.

 

5 pasos para quitar el hambre emocional

Paso # 1 – Aconséjate como si fueras tu propio coach

El primer paso para quitar el hambre emocional es aprender la diferencia entre ambos tipos de hambre. Con las señales que mencioné arriba puedes establecer esa diferencia.

La única manera de entender si lo que tienes es hambre emocional o hambre verdadera, es conectar contigo y entrar en sintonía con las necesidades de tu cuerpo.

Esa conexión se logra respirando profundo y activando una herramienta muy sencilla: Preguntarte como si fueras tu propio coach.

Las preguntas que pudieras hacerte son:

  • ¿Cómo me siento en este momento?
  • ¿Realmente tengo hambre o es otra cosa?
  • ¿Estoy comiendo porque todos los demás están comiendo?
  • ¿Estoy comiendo porque siento que mi vida es caótica en este momento?

Las respuestas te van a dar la pista para determinar si lo tuyo es hambre verdadera o hambre emocional.

Una vez que lo sepas bríndate el mejor consejo para actuar correctamente en ese momento. Imagina que te vuelves tu propio coach o mentora y te das el mejor consejo para actuar.

hambre emocional
Paso # 2 – Come más lento

El segundo paso es comer cuando tengas verdadera hambre física. No es conveniente comer cada vez que tienes hambre emocional porque eso acarrea consecuencias en tu peso y tu salud emocional.

Come despacio, date oportunidad de ver cómo vas satisfaciendo el hambre verdadera. Eso te permitirá detenerte cuando ya te sientes confortablemente llena.

Si sientes que podrías seguir comiendo, pero si lo haces, vas a quedar a punto de «reventar» detente. Vas a sentirte poderosa cuando seas capaz de gobernar tus impulsos y detener un hábito que no te conviene.

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Paso # 3 – Toma mucha agua

Antes de dar la primera mordida al alimento cuando te asalta un momento de ansiedad por comer, es tomar un par de vasos de agua.

Tal vez no lo sabes, pero la sed fácilmente se confunde con hambre.

Prueba este consejo la próxima vez que tengas hambre. Vas a darte cuenta de que la mayoría de las veces no es que tengas hambre, sino que estás deshidratada.

Esto te va a ahorrar muchas calorías y vas a estar más conectadas con tus sensaciones corporales. Conocer bien tu cuerpo te ayuda a responder adecuadamente y a no reaccionar frente a los alimentos.

hambre emocional
Paso # 4 – Quita las tentaciones de tu alcance

Si ya sabes que en las tardes, los fines de semana o bajo estrés te da por comer cuando no tienes hambre, no te auto-sabotees.

Retira las golosinas de tu alacena, o tu mesa de trabajo. En lugar de eso, pon a la mano fruta o verduras picadas. Si comer te hace sentir bien y necesitas ese apapacho, es mejor comer alimentos saludables.

Pero recuerda que comer emocionalmente no está bien, porque es destructivo, no productivo. Por eso, anticiparte a esos momentos va a ayudarte a no caer en tentaciones.

hambre emocional
Paso # 5 – Escribe para sanar tus emociones

Para quitar el hambre emocional es importante darte lo que necesitas. Si quieres compañía, diversión, relajación, éxito, etc. ve la forma de conseguirlo.

Satisface tus necesidades desde la raíz. Verás que en la medida que te des tiempo y hagas actividades que te den felicidad y te relajen, esos episodios de hambre emocional van a disminuir.

Escribir ayuda mucho a nutrir el hambre emocional, ya que para hacer notas en tu diario necesitas conectarte contigo misma.

La próxima vez que te llegue un episodio de hambre emocional, escribe en un cuaderno o diario.

Anota por lo menos unas líneas acerca de cómo te estás sintiendo. Decide qué puedes hacer para sentirte mejor en ese momento.

Procura elegir algo que no tenga que ver con la comida. Tú mejor que nadie te conoces y sabes que tipo de actividades podrían darte alivio y paz mental.

 

Recomendaciones finales para quitar el hambre emocional

Aquí tengo un buen tip para distinguir el hambre verdadera del hambre emocional. Es un consejo que les enseño a mis clientes de coaching personalizado y les va muy bien.

Cuando tengas el impulso por comer hazte esta pregunta:

 ¿Me comería ahora una comida completa como ensalada, arroz y pescado?

Si la respuesta es sí, entonces tienes hambre verdadera y debes comer. Recuerda comer hasta el punto en el que te sientes satisfecha y no hasta reventar.

Y si la respuesta fuera…

 ¡No! Quiero comer chocolate, postres, galletas o golosinas

Entonces detente y reflexiona ¿Qué emoción me está motivando a consumir estos alimentos?

En seguida, busca la respuesta en tu interior y decide hacer otra cosa o pide ayuda para resolver las emociones que no te están ayudando.

Por ejemplo, llámale a alguna persona muy querida, ve a dar una caminata en un parque (esto sí te ayudará a bajar de peso), lee un capítulo de algún libro que te fascine, escucha tu música preferida, etc.

Otras ideas: regálate un masaje, disfruta de zapatos nuevos, o ve un programa que sea puro entretenimiento.

O tal vez quieras dormir hasta tarde o arreglarte las uñas. Haz algo que sea amable para ti, y no algo dañino.

Descubre aquí otras recomendaciones para controlar la ansiedad por la comida.

¡Quiero leerte!

Dime qué herramienta vas a aplicar para quitar el hambre emocional.

Compárteme tu respuesta aquí abajo en la sección de comentarios.

O por lo menos mándame un saludo 😉

Diana Alva

8 Comentarios

  1. gabriela

    Hola contra el hambre emocional lo mejor es no pensar mucho en eso.
    Vi el artículo, me dispuse a leerlo y automáticamente mi mano se estiró al paquete de galletas que tengo bajo mi escritorio (por si de verdad no llego al mediodía con el hambre) pero pude frenarme y pensar, en lugar de eso me tomo algunos mates (si son amargos sacian el hambre y aportan agua y hasta alguna vitamina)
    En Argentina, Uruguay y Paraguay el mate es tan comun como el té en Inglaterra.
    saludos

    Responder
    • Diana Alva

      Hola Gabriela, qué gran decisión el detenerte y hacer algo diferente. Tomar mate es mucho más saludable y te ayuda a romper el mal hábito de alimentarte de golosinas. Me siento feliz que mi artículo te haya ayudado a cambiar ese mal hábito. Con el tiempo podrás tener más auto-control. Abrazos 😉

      Responder
    • noma alicia

      me encanto este articulo y es muy cierto saludo espero me sigan enviando artículos como estos que son interesantes. para aprender a distinguir el hambre

      Responder
      • Diana Alva

        ¡Gracias Norma! Vamos a seguir enviándote información valiosa para ti.

        Diana.

        Responder
  2. Nelkys Quintero

    Me conecto totalmente con lo escrito, cuando aprendes a conocerte y te encuentras con tu esencia, sabes lo que tu cuerpo necesita para alimentarse y sanar, nuestras emociones hay que reconocerlas y aceptarlas, darle su tiempo y espacio, este es el alimento de ellas¡. No sirve comer sino es para el alimento. Gracias por compartir lo aprendido¡

    Responder
    • Diana Alva

      Gracias Nelkys por resonar con mis palabras. Has expresado perfecto lo que significa la conexión con nosotros mismos. Besitos 😉

      Responder
  3. Benita

    Desconocía el término hambre emocional y ahora entiendo que padezco de hambre emocional. ..
    Muy interesante.😄

    Responder
    • Diana Alva

      Hola Benita. Gracias por compartir tus conclusiones. Ahora que conoces el término «hambre emocional» el siguiente paso es trabajar en eso para que no te afecte. Sigue los consejos y encontrarás un camino. Abrazos hermosa 😉

      Responder

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