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A menos que hayas estado viviendo dentro de una cueva durante los últimos cuarenta años, es bastante probable que la tecnología esté dirigiendo tu vida. 

 Nos hemos sometido voluntariamente a todos los aparatos y aplicaciones que quieren ganar nuestra atención.

 Y no es difícil entender por qué estamos tan ocupadas todo el tiempo.

Estamos constantemente conectadas al trabajo y a las personas las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Creemos que si no estamos disponibles podemos perder oportunidades de trabajo o no nos enteraríamos si pasa algo importante.

El teléfono se ha vuelto el jefe de nuestra vida.

Además, las mujeres tenemos que ocuparnos del hogar, los niños, el esposo, los quehaceres domésticos, los encargos y además tenemos responsabilidades laborales y profesionales.

Eso, en pocas palabras, genera la enfermedad que coloquialmente llamamos «Ocupaditis«. 

Esta enfermedad puede ser grave y tener muchas consecuencias que pueden afectarnos física, mental y emocionalmente.

Tarde o temprano, la «Ocupaditis» te sacará de tu balance y habrá consecuencias que no deseas. Por eso es importante poner atención en esta información.

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Cuando la mujer sufre mucho estrés durante largos períodos de tiempo, el cuerpo libera grandes cantidades de la hormona del estrés: el cortisol

El cortisol es bueno si se segrega en el momento que realmente lo necesitamos. El cotisol nos salva la vida cuando estamos en peligro, porque hace que se active el mecanismo de lucha o huída. Esto nos aleja de una amenaza real.

Sin embargo, cuando el cortisol se libera constantemente, sin realmente estar en peligro, comienzan a suceder cosas negativas, tanto física como psicológicamente. 

El problema más evidente y crucial es que suprime el sistema inmunitario, dejando al cuerpo vulnerable a ataques de cualquier tipo. Incluso puede ser el desencadenante de las enfermedades crónicas y enfermedades cardíacas.

Las mujeres por naturaleza asumen el rol de cuidadoras de la familia. Raramente ponen sus propias necesidades y deseos en primer lugar. 

Tomar un respiro como sentarse en un lugar tranquilo y aislado durante 10 minutos sin distracciones parece una idea tan extraña y todo un lujo. 

Pero cuando descansas y te desconectas, le das a tu cuerpo la oportunidad de recuperarse del agotamiento y de la presión diaria.

Cuando te atiendes primero tú, tienes más energía. También tienes más claridad mental y concentración, en lugar de sentir que lo único que quieres es que ya se termine el día para ir a descansar. 

Más importante aún, cuando te procuras cuidado y atención tienes una mejor perspectiva de la vida.

También estás más optimista y tienes más esperanza de lograr las cosas que son importantes para ti.  

 

Señales de agotamiento  

Tu cuerpo te hará saber si has estado estresada, haciendo mil cosas y dejándote hasta el último de tu lista de tareas.

Hay signos que comienzan lentamente, a veces las mujeres no los toman en serio y los etiquetan como “achaques”.

Hasta que crecen y se manifiestan como algo mucho más peligroso, que un simple dolor de cabeza o dolor de cuello.

Algunos de los signos que te indican que no te estás cuidando incluyen:

  • Pobre concentración
  • Ansiedad y depresión
  • Malos hábitos alimenticios
  • Problemas digestivos
  • Dolores de cabeza
  • Aumento de peso
  • Problemas de sueño y agotamiento

Richard Jolly, profesor y coach de la London Business School, dice:

 “Estamos perdiendo la capacidad de retroceder y pensar, y de trabajar de manera más inteligente que más duro. La tecnología a menudo tiene la culpa, pero la tecnología no es realmente la culpable. 

Es sólo que estar «conectado» cada minuto de la noche y del día, significa que las personas se distraen fácilmente por las minucias en lugar de tomarse el tiempo para reducir la velocidad un poco y hacer las preguntas fundamentales e importantes. «

Las mujeres corren un mayor riesgo de ser víctimas de la enfermedad «Ocupaditis» porque no pueden complacer a todos, a pesar de que constantemente están haciendo todo lo posible por agradar y complacer a los demás.

Si son mujeres que saben lo que quieren y lo hacen, son vistas como mujeres agresivas y egoístas.

Si no lo hacen, los demás piensan que no son lo suficientemente competitivas.

Si tienen hijos, la gente piensa que ya no serán buenas en su trabajo. Si no tienen hijos, entonces, la gente cree que no tienen sentimientos maternales.

Entonces, de cualquier forma que lleven su vida, alguien en algún lugar querrá que una mujer sienta que no está haciendo un trabajo lo suficientemente bueno.

 ¿Qué hacer? Esa es la pregunta importante 

Bueno, lo primero que debes hacer es ignorar a todos. 

 Luego, necesitarás diseñar lo que quieres lograr en tu vida. Piensa dónde y cómo quieres verte en 5 años, y desarrolla un plan conciso y claro de cómo vas a llegar allí.

Sé asertiva y trabaja en aumentar tu autoestima. Eso te dará la oportunidad de crear un mejor equilibrio entre tus prioridades y las demandas de la vida cotidiana, sin agotarte.

Una de las creencias falsas que tienen las mujeres es que deben tener mucho tiempo para cuidarse y atenderse. Pero esto es totalmente erróneo.

Con 10 minutos al día puedes liberar estrés, conectarte con tus propósitos y volverte más consciente de a dónde estás llevando tu vida. 

La estrategia perfecta: “MI TIEMPO”

Resulta muy útil cuando les enseño a mis alumnas a crear  el momento del día que se llama: “MI TIEMPO”.

Es ese espacio que haces en tu día donde tú eres lo más importante. No importa que «MI TIEMPO” dure 5 minutos o 12 horas.

Este ritual es fundamental para que te demuestres que eres importante para ti.

Algunos ejemplos de qué puedes hacer en “MI TIEMPO”

No se necesita irte de vacaciones a la playa para sentir que te estás procurando.

Hay cosas tan sencillas que puedes empezar a hacer hoy mismo, sin importar lo ocupada que estés.

Por ejemplo:

  • Cerrar tus ojos y hacer un ciclo de respiraciones profundas. Eso te conectará con tu cuerpo y automáticamente liberarás presión.

 

  • Tomarte un té o un café, sin tener ninguna distracción. Pueden ser 5 minutos de darte esa pausa para pensar, no en las tareas que tienes que hacer, sino en las cosas que te inspiran y que son significativas para ti.

 

  • Una mini-meditación para agradecer lo que tienes. A veces pensamos que no hay nada que agradecer. Pero si te enfocas en buscar por qué vale el esfuerzo vivir, verás que cada cosa empieza a ocupar el lugar que le corresponde.

Algo que he empezado a hacer cada mañana en cuanto me despierto, es no mirar el teléfono móvil.

Es un reto para mí.

Pero eso, me drenaba la energía y me ponía en modo de tensión por las cosas que tenía que hacer en el día.

Lo que he hecho es comprarme algunas ayudas que me conectan con mi esencia y desarrollan mi ser.

Se trata de unas cartas como las que ves en las fotos de aquí abajo. Lo único que necesito hacer es seleccionar una, leerla y entender el mensaje que tienen para mí.

Eso me ayuda a reflexionar quién soy y a dónde voy.

También he comprado un librito de 365 reflexiones. Una para cada día del año. Contiene pensamientos y reflexiones diarias que lees en 3 minutos.

En mi caso, como son yogini, elegí un libro de cómo la yoga te beneficia en tu vida diaria. Así, conecto mi pasión por la yoga y llevo las enseñanzas del tapete a mi día a día.

Pero tú puedes buscar cualquier tipo de ayudas que funcionen para conectarte contigo y hacer que ese «MI TIEMPO» te ayude a ser feliz.

Reflexión final

Con lo que quiero que te quedes hoy, es que hay que derribar la creencia de que necesitas disponer de más tiempo en el día para ocuparte de ti.

Eso es una trampa en la que caemos las mujeres, pero que a partir de ahora tú estarás más dispuesta de crear ese “MI TIEMPO”, como una cita sagrada con la mujer más importante de tu vida.

Déjame abajo un comentario para saber si sientes que tienes “Ocupaditis” y qué estrategias vas a implementar para crear ese tiempo para renovarte, reinventarte y restaurarte del agotamiento y el estrés.

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Un saludo cariñoso,

Diana Alva.

Coach de la Mujer

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