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En este artículo voy a hablarte del hambre emocional y te daré varios tips y recomendaciones para reconocerla. Es importante que sepamos hacerlo para no confundir lo que en realidad quiere tu cuerpo.

Cuando trabajaba como empleada, estaba muy estresada. En las tardes me entraba una sensación de ansiedad descontrolada por comer algo dulce y salado.

Solía ir a la maquina de golosinas a comprar cazares y chocorroles. Me los comía desesperadamente y después me sentía culpable y me maltrataba emocionalmente diciéndome: «Por eso estás gorda, no sabes controlarte, no tienes remedio».

Cuando comencé a estudiar la relación que tienen las emociones con la forma en la que comemos, aprendí que no era falta de voluntad, sino que mi cuerpo me estaba reclamando algo que no le estaba dando: relajación, diversión y tiempo para mí. Eso me ayudó a dejar de culparme por mi forma de comer y a ser más compasiva. También empecé a darme tiempo para mí.

También aprendí que hay diferentes dos tipos de hambre:

Hambre  verdadera y hambre emocional

El hambre verdadera es física, se presenta poco a poco y te avisa cuando tu cuerpo necesita combustible para funcionar. Las señales cuando tienes hambre verdadera son movimientos intestinales, decaimiento, somnolencia y falta de concentración.

En cambio el hambre emocional se presenta súbitamente como respuesta a un estímulo visual, olfativo o a un pensamiento. Se caracteriza por que tienes ansiedad por comer. Generalmente comemos de manera descontrolada y después del atracón de comida la nos sentimos culpables y deprimidas por no saber controlarnos. Este círculo vicioso se alimenta de: ansiedad-atracón-aumento de peso-ansiedad.

Otra de las consecuencias negativas de comer por hambre emocional es que nuestro razonamiento se apaga. Eso hace que comamos lo que esté al alcance, sin importar sus propiedades nutricionales ni sus calorías. Generalmente lo hacemos para compensar emociones como tristeza, aburrimiento, decepciones, angustias o estrés.

Es un verdadero reto dejar de usar la comida para satisfacer carencias, ya que el alimento nos reconforta, nos hace sentir placer. Pero podemos comenzar a trabajar en eso porque no existen en el mundo suficientes galletas o chocolates para cubrir las necesidades emocionales y sentirte plena.

Cómo controlar el hambre emocional

hambre emocionalPaso # 1

El primer paso es aprender la diferencia entre ambos tipos de hambre. Con las señales que mencioné arriba puedes establecer esa diferencia. La única manera de hacer esa diferencia es que constantemente te estés preguntando cómo te sientes. para lograr eso es indispensable conectarte contigo, respirar profundo y entrar en sintonía con las necesidades de tu cuerpo.

Paso # 2

El segundo paso es comer cuando tengas verdadera hambre física, ya que el hambre emocional hace que perdamos el control frente a los alimentos. Come despacio, date oportunidad de ver cómo vas satisfaciendo el hambre verdadera. Eso te permitirá detenerte cuando ya te sientes confortablemente llena. Si sientes que podrías seguir comiendo pero si lo haces vas a quedar a punto de «reventar» detente. No sabes lo bien que se siente cuando eres capaz de gobernar tus impulsos.

Paso # 3

Antes de dar la primera mordida al alimento cuando te asalta un momento de ansiedad por comer es tomar un par de vasos de agua. Tal vez no lo sabes pero la sed se confunde con hambre. Prueba este consejo la próxima vez que tengas hambre y verás como la mayoría de las veces no es que tengas hambre, sino que estás deshidratada.

Paso # 4

Quita las tentaciones de tu alcance. Si ya te conoces y en las tardes, los fines de semana o en un periodo de mucho trabajo te da por comer cuando no tienes hambre, no te auto-sabotees. Retira las golosinas de tu alacena, o tu lugar de trabajo. En lugar de eso, pon a la mano fruta o verduras picadas. Si comer te hace sentir bien, por lo menos come alimentos saludables.

Paso # 5

Escribe para sanar tus emociones.

Para evitar el hambre emocional es importante darle a tu cuerpo lo que necesita. Si quiere compañía, diversión, relajación, éxito, etc. ve la forma de dárselo. Satisface tus necesidades desde la raíz. Verás que en la medida que te des tiempo y hagas actividades que te den felicidad, esos atracones de hambre emocional van a desaparecer.

Escribir ayuda mucho a nutrir el hambre emocional ya que para hacer notas en tu diario requieres de conectarte contigo misma. La próxima vez que te llegue un episodio de hambre emocional, escribe en un cuaderno de tus notas o en tu diario, cómo te estás sintiendo y decide qué puedes hacer por ti que te haga feliz en ese momento. Procura elegir algo que no tenga que ver con la comida, por si acaso.

Recomendaciones finales para manejar el hambre emocional

Un buen tip que te ayudará a distinguir el hambre verdadera de la emocional es que cuando tengas el impulso por comer una golosina, un postre, comida rápida o un snack pienses si te daría lo mismo comer una comida completa como ensalada, arroz y un plato fuerte. Si la respuesta es sí, entonces verdaderamente tienes hambre y debes comer. Come hasta satisfacerte no hasta atascarte.

 Si no fuera así, detente y reflexiona ¿Qué emoción me está motivando a consumir estos alimentos?

En seguida, busca la respuesta en tu interior y decide hacer otra cosa o pide ayuda para resolver las emociones que no te están ayudando, por ejemplo, llámale a alguna persona muy querida, ve a dar una caminata en un parque, lee un capítulo de algún libro que te fascine, escucha tu música preferida, etc. Ve aquí otras recomendaciones para controlar la ansiedad por la comida.

¿Qué otra cosa se te ocurre hacer para interrumpir el mal hábito de comer por hambre emocional?

Compárteme tu respuesta aquí abajo en la sección de comentarios. Por lo menos mándame un saludo y dime cómo experimentas el hambre emocional y qué haces para controlarla.

Cariñosamente,

Fundadora de la Tribu de las Diosas en el Espejo

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