¿Alguna vez has puesto en el buscador de google la frase “dietas para bajar de peso”? Yo sí, cuando tenía 10 kilos de sobrepeso y estaba en búsqueda de soluciones rápidas que desvanecieran la grasa de mi cintura.

En esa búsqueda aparecían cientos de cremas, quemadores de grasa, bebidas milagrosas, malteadas, y por supuesto, dietas para bajar de peso. Todos esos anuncios prometían arrancarme la grasa, pero a pesar de haber gastado tanto dinero en esos productos milagro, no resolví mi más grande frustración: perder peso.

Me di cuenta de que hacer una dieta tras otra y prohibirme los alimentos que me gustaban, no solucionaba el problema del sobrepeso. La sensación de hambre era horrible y por eso no tenía voluntad para seguir adelante con las dietas de hambre.

Muchas personas, en especial las mujeres, solemos hacer dietas para lucir cierta figura delgada, ya sea para unas vacaciones, una boda u otros compromisos sociales. Raras veces lo hacemos por salud.

Queremos adelgazar de forma rápida y a costa de lo que sea. Creemos que los productos para bajar de peso, también llamados productos milagro y a las dietas restrictivas serán nuestra salvación. La realidad es que no funcionan, o mejor dicho, pueden funcionar mientras llevas a cabo el proceso. Pero cuando los sueltas, regresas al punto de partida 🙁

¿Has hecho dietas para bajar de peso y luego has notado que los kilos regresan?

¡Qué frustración! Tanto esfuerzo para nada.

 

Ahora estoy convencida que hacer una dieta que restringe los alimentos que te gustan y que elimina algunos grupos de alimentos indispensables para estar sana, es un error.

Mira, piensa en esto…

¿Cuánto tiempo puedes soportar una dieta que no te deja satisfecha y que te prohibe alimentos que te gustan? No creo que mucho…

¿Realmente te agrada la idea de seguir una “dieta” que muchas veces resulta monótona o te hace pasar hambre? No lo creo…

Por estas razones y otras más, rompemos las “dietas”. Con ello nace el sentimiento de frustración, culpa y fracaso… además de que casi siempre sufrimos el efecto del rebote. O sea, terminamos con un peso arriba de como iniciamos.

La palabra dieta en realidad quiere decir “todo lo que comemos y tomamos a diario. Sin embargo, para mucha gente quiere decir “régimen” o más aún “un método para bajar de peso (rápido y sin esfuerzo) que haré tan solo por un corto tiempo”.

Por qué no funcionan las dietas para bajar de peso (dietas de hambre)

  • 1) En primer lugar, porque no se recomienda bajar rápidamente de peso. Eso puede afectar mucho a tu cuerpo, incluso más que si te mantienes estable en un sobrepeso.
  • 2) Segundo, porque percibes la “dieta” como algo transitorio, mientras te ajustan bien los jeans, o pasa la boda de tu hija, o cualquiera de estas razones. Es más efectivo a largo plazo pensar en hacerlo por salud y para tener una mejor calidad de vida, que para estar flaca para un evento.
  • 3) Finalmente, porque la buena salud y el peso adecuado requieren de constancia y esfuerzo. No existe algo tal como “come lo que quieras, baja de peso rápido, sin rebote y además que sea fácil y rico”. Debemos ser realistas para entender que si seguimos con los mismos hábitos, vamos a tener los mismos resultados.

Una pérdida de peso que se logra con una alimentación correcta y un poco de ejercicio, es más fácil de mantener a largo plazo.

Si perdemos peso en poco tiempo, no será la grasa la que desaparezca, sino la masa muscular (el músculo). Esto genera que sea más difícil seguir bajando de peso ya que los músculos son excelentes para quemar calorías. Y además con mucha seguridad tu piel va a colgarse si el proceso de adelgazamiento es muy rápido.

El famoso “rebote” se debe a que cuando hacemos “dietas”, cambiamos radicalmente nuestra alimentación por un tiempo, y luego regresamos a nuestros viejos hábitos. Entonces, nuevamente los alimentos poco saludables regresan a nuestra vida cotidiana y ¡buumm! vienen de nuevo los kilos.

Mi mejor consejo (el consejo de una mujer que finalmente dejó las dietas y está en su peso adecuado) es trabajar cada día en mejorar nuestros hábitos de alimentación y ejercicio, de manera permanente.

La pérdida de peso se produce cuando cambias tu estilo de vida. Esos cambios debemos mantenerlos a largo plazo. El peso se irá para abajo cuando cambien tus hábitos de alimentación. Esto sucederá poco a poco. Cuando trabajes en esos cambios, ya no te preocuparás por el rebote.

Probablemente pienses que extrañarás tus alimentos favoritos en tu nuevo estilo de vida. ¡No te preocupes, una buena alimentación debe incluir todos los alimentos que te gustan! La clave es la moderación y la cantidad y que los consumas muy excepcionalmente. No rutinariamente.

La clave para perder peso está en:

  • Tomar pequeñas porciones de un amplio grupo de alimentos
  • Hacer sustituciones de alimentos no-saludables por otros más nutritivos
  • Aprender a escuchar a tu cuerpo y conocer sus señales de saciedad
  • Informarte sobre la alimentación adecuada de acuerdo a tus necesidades
  • Manejar adecuadamente tu comportamiento cuando vienen los antojos
  • Tener horarios fijos para comer y
  • Planificar tus comidas, haciendo compras de comida saludable con anticipación.

Comer saludable no se trata de filosofías estrictas. Tampoco se trata de de mantenernos delgadas de forma poco realista o de sufrir.

En cambio, se trata de sentirte muy bien, tener energía y mantenerte lo más saludable que se pueda. Todo esto lo puedes lograr aprendiendo conocimientos básicos de nutrición y aplicándolos a la vida real.

Además, los hábitos saludables pueden hacernos sentir llenas de energía, mejorar nuestra memoria y estabilizar nuestras hormonas. Podemos experimentar con nuevos alimentos y aprender a planear nuestra alimentación para convertirla en buenos hábitos alimenticios.

dietas para bajar de peso
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Lo mejor de crear un estilo de vida saludable es que estos cambios puedes hacerlos dentro de tu presupuesto. Comer sano no tiene que ser caro. Esa es una creencia que tiene mucha gente. Pero, comer mal a la larga cuesta muy caro.

Para lograr bajar de peso, pensemos en pequeños pasos o cambios más que en grandes sacrificios.

Tratar de cambiar radicalmente nuestra alimentación es poco realista y nos hace sentir fracasadas si no logramos nuestro objetivo.

Mejor haz pequeños cambios como agregar una ensalada llena de colores diferentes cada día o agregar aceite de oliva en lugar de aderezos envasados llenos de azúcares y grasas de mala calidad. Hay tantas cosas que pudieras hacer para dar esos pequeños pasos que es fácil comenzar a trabaja en ti hoy mismo.

Una vez que hagas que estos cambios se vuelvan hábitos, puedes iniciar nuevos cambios y eso es lo que va a formar tu ESTILO DE VIDA.

Si quieres lograr cambios permanentes y definitivos en tu peso, trabaja en crear hábitos permanentes. Hazte las siguientes preguntas para saber si estás lista para hacerlo:

 

¿Estás motivada para hacer cambios a largo plazo en tus hábitos de alimentación y ejercicio?

Se honesta contigo misma. Recuerda que los motivos superficiales te llevarán a acciones superficiales. Si realmente quieres hacer un cambio en tu salud y por supuesto, en tu peso, conoce tus verdaderas motivaciones y apégate a ellas. O desarrolla un por qué poderoso que te haga mantenerte motivada y con fuerza de voluntad para emprender el cambio de hábitos.

 

¿Conoces tus distractores? ¿Qué te aleja de tus objetivos?

Si tienes problemas de pareja, estrés en el trabajo, tiempo limitado, alguna enfermedad o problemas económicos, probablemente no quieras agregar más compromisos a tu vida haciendo cambios drásticos en tus hábitos. Mejor comienza con pequeños cambios a tu alcance, y no avances hasta haberlos hecho parte de tu vida. Por supuesto, trabaja en mejorar esas cosas que te crean insatisfacción y frustración en tu vida.

 

¿Tienes una idea realista de cuánto peso quieres perder y la velocidad para lograrlo?

Trabaja con un profesional de la salud para establecer metas realistas y saludables para ti. Sé optimista y al mismo tiempo realista. Y trabaja sobre la prisa de perder peso. Si lo has estado acumulando por 10 años, ¿cómo puedes pensar que de la noche a la mañana desaparecerán 5, 10 o 20 kilos de grasa?

 

¿Existe algún problema emocional detrás de tu conflicto con el peso?

Las emociones pueden estar muy veladas en nuestro interior y por lo general tienen que ver con heridas de la infancia. El enojo, estrés y tristeza pueden desencadenar ansiedad por comer. Si tienes una historia de desórdenes de alimentación, perder peso puede ser complicado. Comienza por identificar tus emociones al respecto y ten en cuenta la opción de recurrir a algún especialista en el tema emocional.

 

Reflexión final de las dietas para perder peso

Lograr cambios permanentes requiere compromiso y constancia. Es cuestión de comenzar y de repetir un nuevo comportamiento con toda conciencia. Busca ayuda. Cuando el alumno está listo, el maestro aparece.

Recuerda aprender información de calidad sobre la buena alimentación de modo que tengas una comprensión sobre el tema. ¡Todas podemos disfrutar de una buena alimentación y un peso saludable, te lo mereces!

No olvides regístrate a mi lista de contactos, en caso de que este artículo te haya dado luz y entendimiento y compártelo con otras mujeres que están batallando para perder peso. Gracias de antemano.

Afectuosamente,

Fundadora de la Tribu de las Diosas en el Espejo

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