¿Alguna vez de pequeña quisiste ser un superhéroe y para poder cambiarlo todo? Yo soñaba con ser Diana la Mujer Maravilla.

Hace 43 años, cuando contaba con tan solo 4 años, fui a la tienda que estaba al lado de mi casa a comprar dulces. Estiré la mano y le mostré las monedas que llevaba al dependiente de la tienda y le pregunté ¿para qué me alcanza?

No pude escuchar su respuesta porque súbitamente caí al suelo inconsciente. Cuando volví en sí, mi madre que estaba de rodillas me tenía en su regazo.

Me despertó el fuerte olor a alcohol que había untado mi mamá en mi frente para hacerme volver. Recuerdo haber visto su cara de desesperación y angustia al ver a su niñita tirada en el suelo.

Después de muchos electroencefalogramas que me hicieron los doctores, en donde me aplicaban electrodos que me dejaban la cabeza punzando y las largas noches en vela porque tenía que ir a los estudios sin haber pegado el ojo durante toda la noche, dieron el diagnóstico…

“Epilepisa es lo que tiene su hija”. -Comentó un doctor.

 

No sabía que significaba eso, pero vi la cara de mis padres y supuse que algo malo estaba pasando. Me encanta la inocencia de los niños…

En ese momento me sentí absolutamente protegida por el calor de mis padres.

No me preocupaba para nada el futuro. Solo quería regresar a casa para jugar a que era Diana la Mujer Maravilla. Jugaba a rescatar a la humanidad de las fuerzas oscuras y malvadas con mis brazaletes y mi lazo de la verdad.

Recuerdo el día en el que una tía la preguntó a mi padre ¿Cómo sigue Diana? Alcancé a escuchar su respuesta: “Bien, pero los doctores dijeron que no va a poder hacer una vida normal. Tal vez no pueda manejar y hacer cosas que requieran esfuerzo mental”.

Ese día se sembró en mí lo que llamo la semilla de la rebeldía.

 

Desde pequeña me rebelé a que otras personas decidiera cómo iba a ser mi vida de adulta. Con mis palabras de niña me decía “Vamos, tú puedes, esa enfermedad no te va a limitar. Recuerda que tienes que salvar al mundo”.

Los años siguientes fueron duros porque con frecuencia caía al suelo desmayada. Tomaba muchos medicamentos y no salía a la calle sola. Poco a poco fui mejorando.

Los episodios comenzaron a espaciarse y cuando me convertí en adulta, desaparecieron por completo.

Gracias a Dios.

 

Hoy sé que mi heroína: Diana la Mujer Maravilla, me ayudó a transformarme de una niñita enferma a una mujer con súper poderes.

Yo creo que todas las personas tenemos un enorme poder. Pero no lo manifestamos por que no creemos que podemos hacer cosas grandiosas.

En especial, pienso que las mujeres necesitamos recuperar esa fuerza femenina que hace que todo sea posible.

 

No sólo no sucedió lo que predijeron los doctores. Sino que están ocurriendo cosas grandiosas en mi vida.

Hoy no sólo puedo manejar un auto, y una computadora, sino que soy empresaria, tengo un blog que recibe cientos de visitas por mes y estoy a punto de estrenarme como escritora.

Con el mensaje que quisiera que te quedaras acerca de mi historia es saber cuán importante es que rechaces las creencias limitantes cuando alguien (o tú misma) te diga:

“tú no sirves para eso”

“a tu edad ya no se puede”

“no das el ancho”

“con qué dinero”

“ya estás vieja”

“no puedes”

“eres mujer”

etc.

 

Te prometo que si rechazas esas ideas erróneas y sacas tu rebeldía, puedes ser capaz de lograr cualquier cosa que te propongas.

Todavía juego a ser Diana la Mujer Maravilla. Sueño con liberar a las mujeres maduras de la cárcel del espejo y de las enfermedades y sufrimiento asociados a la edad.

En esta etapa estamos muy preocupadas por nuestra imagen y cuando comienzan a aparecer los signos del envejecimiento nos morimos de miedo. Tener una enfermedad o depender de alguien en nuestros años dorados es un fila a donde ninguna nos queremos formar.

Mi próximo libro a publicarse, se trata de ayudarte a abrazar tu imagen en el espejo, con todo y tus arrugas para que puedas convertirte en la heroína de tu propia vida.

 Si quieres saber más detalles de mi libro, da click en la Página Oficial de “Diosas en el espejo”

Abrazos linda,

Diana Alva

Fundadora de la Tribu Diosas en el Espejo

P.D. Mi verdadera heroína ha sido mi madre. Siempre estuvo acompañándome en los momentos difíciles y velando por mi más alto bien. Gracias mamá. ¡Te amo!

Diana Alva es Health Coach, Entrenadora, Conferencista, Escritora y apasionada en ayudar a las mujeres maduras a liberarse del miedo a envejecer a través de sanar su relación con el espejo. Al aplicar los tres sencillos pasos de su libro “Diosas en el espejo”: 1. Reconecta, 2. Remueve y 3. Rejuvenece, puedes sentirte fabulosa y verte radiante a cualquier edad. Envejecer no debería ser visto como un proceso decadente, sino como un privilegio que no todas tienen la suerte de vivir. Conoce el libro “Diosas en el espejo” aquí:

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