Las mujeres estamos muy acostumbradas a decir a todo que SÍ. Nuestra naturaleza femenina quiere evitar el conflicto y eso nos hace aceptar cosas que profundamente no deseamos hacer o permitir. Satisfacer las necesidades de los demás antes que las nuestras, es un hábito. Este mal hábito lo debemos reemplazar por acciones que nos pongan como prioridad en nuestra vida.
Pregúntate a ti misma ¿Cómo puedo cuidar las necesidades de todo el mundo cuando apenas tengo tiempo de atender mis propias necesidades de manera efectiva? Cuando te pones a ti primero como una prioridad y te das el auto-cuidado que requieres, estás abonando a tu cuenta emocional. Con cada “apapacho” que te das, con cada atención que te brindas, haces un depósito en esa cuenta y pronto puedes ver cómo se desborda de riqueza. Tener la cuenta emocional llena de amor a ti misma, hace que puedas apoyar a los demás dándoles un poco de ti, sin que eso te reste. Eso jamás te dejará drenada ni agotada.
Ahora imagínate que tu cuenta emocional de auto-cuidado no sólo está vacía, sino que tienes grandes deudas contigo misma…. Simplemente no hay manera de ayudar y cuidar de los demás cuando estás quebrada. ¡Todo comienza a arreglarse cuando haces que tu vida sea una prioridad antes que la de cualquier otra persona” Es hora de empezar a ponerte primero y practicar el auto-cuidado. Eso significa simplemente: honrar tu mente, espíritu y tu cuerpo en todos los aspectos. Cheryl Richardson describe el auto-cuidado como el arte del máximo cuidado para sí mismos. En su libro puedes aprender más de este fascinante tema. Es hora de volverte una prioridad en tu vida y a continuación voy a darte algunas ideas de cómo puedes lograrlo.

6 recomendaciones para practicar el autocuidado

Voy a compartirte algunas de las cosas que yo practico para que mi trilogía: mente, cuerpo y espíritu, siempre regresen a su balance. Es imposible siempre estar en estado ZEN. Lo más practico e inteligente es tener habilidades y estrategias que te devuelvan el equilibrio siempre que tengas una desviación. Espero que puedas inspirarte para desarrollar tus propias pautas de auto-cuidado después de leer estas recomendaciones.
1. Escúchate a ti misma
Cuando estás fuera de balance siempre aparecen las señales diciéndote que algo está sucediendo. Esas señales son como un telegrama avisándote que es momento de escucharte. Un dolor de cabeza recurrente, el estreñimiento, las oleadas de mal humor, enojarte con tu pareja por una tontería, los antojos y atracones de comida… Todos esos son mensajes que te invitan a conectarte contigo misma para hacerte las preguntas:
¿Qué necesito? ¿Qué me están queriendo decir esos síntomas? ¿Qué área de mi vida estoy descuidando? ¿De qué manera puedo amarme más para evitar que mi cuerpo me grite que lo cuide? Tomar nota de tus respuestas te ayudará a encontrar las pistas en las que debes poner atención y después hacer un plan para resolver lo que está fuera de balance. Si satisfaces tus necesidades y te das auto-cuidado, tu bienestar aumentará porque actuarás de una manera que significa serte fiel a ti misma. Tómate un tiempo cada día para ponerte en sintonía con tus pensamientos y sentimientos. Toma un tiempo de 20 minutos cada día y escucha tus pensamientos y si experimentas pensamientos negativos y explóralos para determinar la raíz del problema para erradicarlos definitivamente.
2. Toma acción
Cuando te habitúes a escuchar las señales de tu mente, espíritu y cuerpo, el siguiente paso es actuar. No se necesita ser perfecta para hacerlo bien, sólo tienes que poner un poco de esfuerzo en empezar a cuidar de ti misma. Puedes dar un paso muy pequeño, como agendar un tiempo para ti misma. Digamos 30 minutos diarios de amor para ti. Es como hacer un “date” (cita) contigo misma. Esos momentos diarios contigo serán suficientes para darte ese alimento que tu cuerpo y tu alma necesitan para estar en paz.
Probablemente estés pensando que no queda tiempo en tu ajetreada vida para dedicártelo a ti. Tienes razón, la vida está llena de cosas por hacer. El tiempo no existe, se crea para las cosas importantes. La pregunta sería ¿Dónde estoy poniendo mi enfoque y mi atención? ¿En el trabajo, los hijos, los nietos, los clientes, el dinero? Todo lo que también es importante y necesario pierde su significado cuando no te sientes bien contigo misma. No puedes disfrutar tu vida de relaciones y ser productiva cuando estás enferma, enojada, deprimida o sintiendo baja energía. ¿No es momento ya para separar ese tiempo y dedicarlo a la persona más importante de tu vida? ¡TÚ!
3. Establece las prioridades
Ese mal hábito que tenemos de atender las necesidades de los demás antes que las nuestras, viene de las creencias que nos inculcaron los adultos cuando éramos niñas. Nos enseñaron que debíamos ser complacientes, amables, bien portadas y atender a los demás con buena cara y rápido. Todo eso lo hacíamos (y seguimos haciendo) con la intención de ser aceptadas por la familia y por las personas importantes para nosotras. Atender nuestras necesidades antes que las de los demás, está mal visto en la sociedad. Para muestra un botón…
A quienes practicamos el auto-cuidado nos tachan de egoístas. Desde luego esa actitud es retrógrada. Especialmente las mujeres, necesitamos actualizar esas viejas creencias y pensar que solo procurándonos auto-cuidado y poniéndonos como prioridad es cómo podemos convertirnos en un mejor ser humano. Siendo tu mejor versión puedes dar al mundo lo que desbordas: alegía, amor, compasión, perdón paz, sabiduría… Las aerolíneas hacen hincapié en la importancia de ponerte primero la máscara de oxígeno durante las indicaciones de los procedimientos de emergencia. Inlcuso antes que ponérsela a los niños pequeños o a los adultos mayores. Esto es debido a que si tú no estás bien no puedes ayudar a los demás. Y puedes convertirte en una carga para otros, cosa que no quieres. Mi recomendación es que busques qué áreas de tu vida requieren que te pongas la máscara de emergencia para cuidarte y protegerte de un desastre más adelante en tu vida. El invertir en ti y cuidarte, naturalmente impactará positivamente en cada área de tu vida, beneficiando después a la gente que amas. Pero, primero vas tú.
4. Comienza a decir NO
Puedes estar diciendo que SÍ simplemente porque tienes miedo de la reacción que recibirás si dices que NO. En algún momento de nuestra vida o en muchos, todas tenemos miedo de no ser aceptadas y por eso queremos complacer a todo el mundo. Eso hace que te cargues de trabajo y responsabilidades que no te toca resolver a ti. Decir que SÍ no está mal. El problema es decir que sí antes de hacernos cargo de nuestras necesidades. Si hace tiempo no cuidas de ti y eso no te hace sentir bien, es suficiente razón para decir NO a otras cosas y aplicar ese valioso tiempo para ti.
Si siempre dices que SÍ, la gente se acostumbrará a esa comodidad y aunque ellos puedan atenderse por sí solos, preferirán que tú lo hagas. Indirectamente esa buena obra que haces, les impide a los otros desarrollarse porque ahí estás tú resolviendo sus asuntos. Al principio puede ser difícil empezar a decir que NO. La gente puede molestarse o sentirse incómoda. Pero, eso será temporal y en cambio, te quedarás con la sensación de que hiciste algo muy bueno para ti. Después de todo, lo más importante es que tú estés contenta contigo misma. Es prácticamente imposible tener contento a todo el mundo.
5. Gozo para tu alma
Mencioné arriba la importancia de separar tiempo en tu agenda para procurarte paz y tranquilidad haciendo actividades que te conecten contigo misma. Es igualmente importante que hagas lo mismo para realizar actividades que te dejan energizada y feliz. Piensa que cuando te levantas, si dormiste bien, tu tanque de gasolina está lleno. Tienes combustible para hacer muchas cosas. Al pasar de las horas ese combustible se va gastando y necesitas recargarlo. No puedes seguir avanzando a toda prisa sin gasolina.
Por esa razón hacer actividades placenteras como comer con tus amigas, ir a la clase de yoga, tomar una siesta, leer un capítulo de un buen libro, esccuchar tu música o hacerte un facial o manicure te cargan de energía. Llegarás a tu cama al final de la noche sintiendo que aprovechaste lo mejor posible tu tiempo. Todo lo que puedas hacer para alimentar tus pasiones te dará el impulso para que tu motor siga girando y avanzando. ¡Esa es la clave para ser feliz!
6. No estás sola
No tengas miedo de pedir ayuda, eso no es una muestra de debilidad. Todo lo contrario. Saber cuándo pedir ayuda es una muestra de fuerza. No hay tal cosa como la perfección, por lo que puedes decidir ahora vivir como una mujer imperfecta y feliz. El perfeccionismo desgasta mucho nuestra energía, así que comienza a enfocar tu combustible en otro lugar. Enfócate en lo que eres buena, y pide ayuda cuando algo se te atore. Esa es una buena práctica para entender que la vida no solo se trata de dar, también se trata de recibir. Solo así puede conservarse sano ese flujo de energía positiva.
Ahora que conoces la importancia del auto-cuidado, y tienes algunas ideas de cómo ponerlo en acción, es importante que apliques lo aprendido. Recuerda que no sirve de nada llenarnos de información. La clave del éxito y de la felicidad consiste en IMPLEMENTAR en nuestra vida lo aprendido. Déjame un mensaje en los COMENTARIOS para compartirme de qué te diste cuenta en este artículo y de qué manera vas a procurarte el autocuidado. Recuerda que, si te cuidas tú, estás beneficiando al mundo. Finalmente, envíale este artículo a alguna amiga que lo necesite, o compartelo en tus redes sociales. De esa manera podemos hacer más fuerte el círculo de mujeres que pertenecen a la comunidad de las DIOSAS EN EL ESPEJO® y apoyarnos todas. Algunos recursos adicionales que pueden servirte para darte auto-cuidado se encuentran en el siguiente enlace: RECURSOS GRATIS. Para tu bienestar, Diana Alva

Diana Alva es Health Coach, Entrenadora, Conferencista, Escritora y apasionada en ayudar a las mujeres maduras a liberarse del miedo a envejecer a través de sanar su relación con el espejo. Al aplicar los tres sencillos pasos de su libro “Diosas en el espejo”: 1. Reconecta, 2. Remueve y 3. Rejuvenece, puedes sentirte fabulosa y verte radiante a cualquier edad. Envejecer no debería ser visto como un proceso decadente, sino como un privilegio que no todas tienen la suerte de vivir. Conoce el libro “Diosas en el espejo” aquí:

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