El ejercicio del espejo es una herramienta muy efectiva para amar nuestras imperfecciones y abrazar los cambios que nuestro cuerpo va a experimentar a lo largo de nuestra vida. Pero, verse al espejo con una mirada compasiva, para muchas de nosotras es un gran reto…

¡Cómo va a gustarme mi cuerpo si cuando me veo al espejo miro esos espantosos rollos de grasa alrededor de mi cintura y si me acerco más al espejo puedo ver mi rostro manchas y líneas de expresión! ¡Qué horror! ¡Qué vieja me veo! Esas eran las palabras que yo escuchaba dentro de mi cabeza repetidamente  y me hacían sentir terriblemente mal acerca de mi cuerpo. Debo confesar que hace unos años no me gustaba mi cuerpo porque inconscientemente me comparaba con mujeres atractivas y cuando me miraba al espejo me decía ¡Uyyy te falta mucho para estar como ellas!

Supongo que lo que pasaba conmigo hace tiempo le sucede a muchas mujeres. Desde pequeñas nos enseñaron (los medios de comunicación y personas cercanas) que para ser valiosas, atractivas y deseadas deberíamos ser bonitas, jóvenes y complacientes.

Fuimos creciendo con el estereotipo de la belleza femenina que en pocas palabras significa que si eres flaca, alta, güera y joven, tienes más probabilidades de atraer al hombre ideal y de abrir las puertas del éxito, que para las morenas, chaparras, gordas  y viejas están cerradas.

Esas creencias erróneas nos han hecho odiar las imperfecciones de nuestro cuerpo y nuestra edad. Ese diálogo interior constante y perverso que nos dice todos los días que no somos suficientes, que no somos bellas, que estamos así porque no nos cuidamos, que no vamos a lograr nada, etc., van minando nuestra confianza y autoestima.

Como mujeres es fácil asumir el nefasto papel de juez y nos criticamos como si fuéramos nuestro peor enemigo. Nos decimos cosas que no le diríamos a la persona que más detestamos. Es fácil que de nuestra boca salgan expresiones como ¡Mira qué gorda estás, pareces un cerdo! ¡Si hicieras ejercicio no estarías como gelatina! ¡Estás vieja y acabada! Y así una larga lista de expresiones que nos dejan sintiéndonos terriblemente mal acerca de nuestro aspecto físico.

¡Ya basta de atormentarnos con nuestros propios pensamientos! Eres mucho más que lo que piensas de ti misma.

Necesitamos desesperadamente amarnos y aceptarnos incondicionalmente así como estamos. Ya eres bella así como estás, lo creas o no. Es cuestión de ver el vaso medio lleno en lugar de buscar el “negrito” en el arroz.

El primer gran paso para aceptarnos frente al espejo es abrazar y amar la imperfección de nuestro cuerpo. Necesitamos ser más compasivas con nosotras mismas y liberar la tensión que nos provoca saber que nuestro cuerpo cada día envejece un poco. Solamente así podemos comenzar a construir la vida que soñamos, donde nuestro cuerpo esté en balance con la mente y el espíritu.

Hacer las paces con tu cuerpo

Ya se que me vas a preguntar… pero, ¿cómo voy a aceptarme? ¡Si el exceso de peso, la celulitis y las arrugas hacen que no me guste mi cuerpo! 

No me mal interpretes. Paradójicamente los resultados más exitosos en adelgazamiento y rejuvenecimiento se producen cuando la persona que quiere bajar de peso y verse bonita tiene emociones positivas respecto a su cuerpo. Cambiar tus hábitos de alimentación y ejercicio es un proceso donde se requiere energía, motivación y mucha voluntad. Si te enrolas en el camino saludable, no quieres tener una voz interior que te está criticando todo el tiempo y saboteando tus intentos de perder peso ¿verdad? Cuando te aceptas, dejas de luchar contra ti misma y ayudas a que el flujo positivo de tus acciones te lleven por el camino que quieres.

Aceptarte significa amarte incondicionalmente como estás hoy y honrarte y respetarte por lo que eres, no por cómo estás físicamente. La auto-aceptación de ninguna manera significa conformarse. No conduce a la falta de acción, sino que, este acto de amor para una misma, brinda el empuje necesario para emprender las acciones que requieres para lograr un cuerpo sano, bien formado y te ayuda a rejuvenecer.

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Aceptarte también significa perdonarte por tus acciones del pasado. No importa lo que hayas hecho o lo que dejaste de hacer. No te culpes, hiciste lo mejor que podías con los recursos y el entendimiento que contabas en ese momento.

No importa si has descuidado tu alimentación, si tuviste malos hábitos y excesos de tabaco, alcohol o desveladas. Hoy es una nueva oportunidad para diseñar cómo quieres vivir los siguientes 10 o 20 años de tu vida para disfrutar lo que siempre has querido.

Los pensamientos crean tu vida, así que, si todo el día estás pensando “no debería comer tanto”, “si tan solo tuviera fuerza de voluntad para ir al gimnasio”, “si no fuera tan gorda tendría una pareja”, “si no fueran tan irresistibles los chocolates no estaría así” , “si tan sólo tuviera 5 años menos…”, estás decretando tener un día terrible y tus profecías van a cumplirse. Te sentirás avergonzada, triste, enojada, frustrada y sin ganas de cuidarte y respetarte. Estos sentimientos no te permitirán hacer cambios y avanzar en la dirección que quieres. Reflexiona esto que te he mencionado por un instante.

Piensa que tu cuerpo no ha adoptado la forma que tiene para hacerte daño. En lugar de que te castigues por el sobrepeso que has acumulado a lo largo del tiempo o te recrimines por las arrugas que ves en tu rostro, practica la compasión y el agradecimiento con tu cuerpo. Tu cuerpo es tan perfecto que no ha tenido otra forma de “gritarte” que le hacía falta algo, que tenía carencias y por ello literalmente te animaba a comer de todo para llenar ese vacío.

Cuando te hayas aceptado incondicionalmente, aprenderás a escuchar las necesidades de tu cuerpo y comenzarás a alimentarlo con más cuidado, manteniéndolo en buen estado físico y emocional. Empezarás a tener una relación más armónica contigo misma y a practicar el amor y la auto-aceptación.

No basta con leer este texto para hacer un cambio en la forma en la que te sientes respecto a tu cuerpo. Además de cambiar tu forma de pensar, es importante que practiques una nueva estrategia cuando te mires al espejo. Por eso te voy a compartir el ejercicio del espejo que le recomiendo mucho a mis clientes y que a mi me ayudó a apagar esas voces dentro de mi cabeza que me hacían sentir fea y me bajaban mi autoestima. Te recomiendo que lo pongas en acción el ejercicio del espejo porque funciona.

Ejercicio del espejo para aceptar tu cuerpo

El ejercicio del espejo es algo muy sencillo pero requiere valentía y constancia. Consiste en mirarte en todos los espejos con los que te encuentres a lo largo del día. Puede ser en tu casa, en el auto, en el baño de la oficina. Cuando estés frente al espejo mírate a los ojos y di para ti misma palabras hermosas y amorosas. Si estás sola en casa puedes decirlas en voz alta pero, si estás con gente alrededor o simplemente al principio te sientes rara, al menos menciona estas palabras en tu diálogo interno.

ejercicio del espejoDi por ejemplo cosas como:

  •  “Qué guapa estás”
  • “Linda, hoy vamos a tener un extraordinario día”
  • “Te amo incondicionalmente y te agradezco que siempre estés cerca de mi”
  • “Prometo darte este día todos los cuidados que requieres”
  • “Estás fantástica, cada día estás más hermosa”
  • “Te ves preciosa con el arreglo que elegiste para ti este día”
  • “Tu rostro y tu cuerpo muestra la sabiduría y experiencia de tu vida”

La clave del ejercicio del espejo es decir las afirmaciones con mucha pasión, sintiéndolas verdaderamente en cada fibra de tu ser, de esta manera estos encantamientos se van a convertir en una realidad. Amy Cuddy dice “Finge hasta que te conviertas en ello”. Esta nueva actitud frente a la vida te dará la fuerza necesaria para crear un día maravilloso y lleno de oportunidades. ¡Ponlo a prueba!

¿Qué tal se siente estar en paz contigo?

Ahhhhh, qué rico es experimentar agradables sensaciones y tener una actitud positiva después del ejercicio de espejo. Sientes que lo puedes todo. Mmmm eso es, ese es el estado lleno de recursos donde tu mente se abre y te llegan las ideas y la motivación para hacer todo lo que creías imposible. Después de hacer el ejercicio del espejo sentirás una increíble necesidad de darte el cuidado que mereces, de alimentarte saludablemente, de moverte y estarás más abiertas a experimentar los placeres que te brinda la vida cotidiana.ejercicio del espejo 2

Toma un respiro profundo y reconcíliate con tu cuerpo.  Abrázate, bésate y “apapáchate”. Prométete que de ahora en adelante vas a ser más paciente y amable contigo misma y que vas a celebrar cada uno de los pequeños y firmes pasos que vas dando hacia un estilo de vida más saludable.

Finalmente, tómate un minuto para dejarme un comentario en el blog y si te gustó este artículo compártelo con tus amigas en las redes sociales. 

Las mujeres necesitamos desesperadamente reconciliarnos con nuestro cuerpo y hoy puede ser un día magnífico para comenzar a hacerlo.

De mujer a mujer,

Tu compañera de éxitos,

.

 

 

Diana Alva es Health Coach, Entrenadora, Conferencista, Escritora y apasionada en ayudar a las mujeres maduras a liberarse del miedo a envejecer a través de sanar su relación con el espejo. Al aplicar los tres sencillos pasos de su libro “Diosas en el espejo”: 1. Reconecta, 2. Remueve y 3. Rejuvenece, puedes sentirte fabulosa y verte radiante a cualquier edad. Envejecer no debería ser visto como un proceso decadente, sino como un privilegio que no todas tienen la suerte de vivir. Conoce el libro “Diosas en el espejo” aquí:

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